¡Aita, aun no te lo lleves! (Cuento oscuro)

 

    ¡Aita, aun no te lo lleves!
   (Cuento oscuro)


Pedro, Alias Pepe, era un hombre que había entrado en sus 75 años, cuyos años, la mayoría había gastado sirviéndole a Don Josélo, (su amo) en la granja del pueblo; granja del pueblo por el tamaño del campus que poseía y los animales que tenía.

Pepe, a pesar de tener sus años encima, se enfermaba poco, pero hoy era uno de esos días que sufría la desdicha de sentir que no era él, ya que no podía con el mare mágnum de su cuerpo. Su único credo, el cual lo mantenía vivo, era su esperanza en encontrar la hija que le había quitado la borrachera.

Entonces, Pepe había ido donde Don Josélo, ya que este lo había mandado a llamar, faltando unos minutos ante meridiem. Tiempo en el cual Pepe descansaba.  Pero, Don Josélo no le importaba este tiempo de descanso, lo único que le importa era que su siervo le resolviera.

 Don Josélo al percibir la presencia silenciosa de Pepe, a toda voz de inmediato gritó, con ex cathedra, sin impórtale el semblante del pobre hombre, que "buscara aquella cerda que anteriormente estaba preñada y que ahora veía sin barriga". Pepe, sin fuerzas para mantenerse de pie, caliente como un café recién colado, con la boca seca y apretada, los ojos caídos y las ojeras moldeadas. Asintió con la cabeza y se fue tras ella, al ritmo de una tortuga.

Llega Josefa y ve el paso tan lánguido al que va Pepe y con la mirada de repulsión le dice a Don Josélo:

-¿Cuándo eliminarás esa mancha en tu camisa?

Este le respondió:

-Cuando la desgaste por completo.

Pepe, llegó donde la cerda y se acercó a ella, la misma estaba muy celosa y rebelde. De repente, ella se le precipitó encima de él y comenzó a hablarle con los ojos rojos y fulminantes controlados como por un espíritu maligno. Entonces, al ver esto, Pepe mueve la cabeza pensando que era una alucinación por  la calentura. Entonces, la cerda le dice con una sonrisa benévola :

-Tu hija quiere verte, ven conmigo… y te llevaré donde ella… o lo haré manu militari y no tendré miserere.

Esto lo repetía varias veces. Entonces, Pepe se levanta corriendo con las ultimas fuerzas que le quedaban por su agotamiento. De modo que, va donde su amo que aún permanecía con Josefa. Y Pepe le dice:

-Aita viene por mí, se llevó a mi hija y ahora viene por mí.

Don Josélo le dice:

-Ahora si estás verdaderamente enfermo, ya estás alucinando. Anda descansa y regresa mañana.

Pepe, se va temblando y con miedo, quedando solo como una mancha en la ribera. Entonces, Don Josélo le dice a Josefa:

 -Aita ¿Qué te dije? Todavía no es tiempo, te digo. Aun no te lo lleves, falta mucho por oprimir...


De: Gelmarlin Rosario De Los Santos (16/02/2020)
           Versión oscura de Los amos de Juan Bosch


  ¡Aita, aun no te lo lleves!
(Latín)





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