¡Oh, Rosita! (Mini-relato)
¡Oh, Rosita!
(Mini-relato)
Cuando Eduardo llegaba de aquel episodio obligatorio y fatigoso que experimentaba repetidamente todos los días, en lo único que pensaba era en su mujercita. Pues, no llegaba bien y sólo decía ¡Rosita, Rosita! Entonces ella de inmediato aparecía y le tenía todo listo: comida, cama y hasta a ella en bandeja de plata. Hasta un día, que Eduardo escuchó en su aposento una voz que decía ¡Oh, Rosita!
De: Gelmarlin Rosario De Los Santos (1/10/2021)

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